Recursos Educativos

No necesitas saberlo todo, pero sí tener claras algunas bases: repasar las constantes vitales, la administración segura de medicación, la higiene y la técnica aséptica, entre otros. Recuerda que la prioridad siempre es la seguridad del paciente. Las prácticas son una etapa de aprendizaje y crecimiento, no un examen de perfección.

¡Estar preparado con esta información te dará una gran ventaja, te permitirá empezar con mayor seguridad y tranquilidad!

Cálculo de Medicación

1. INTRODUCCIÓN

A menudo, en la práctica clínica se necesita hacer cálculos relacionados con la administración de fármacos, como son el número de dosis que debemos administrar a un paciente, el tiempo de administración, la cantidad total de fármaco a administrar, la elaboración de diluciones intravenosas, nutriciones parenterales, etc.

Para la realización de la mayoría de estos cálculos se necesitan conocimientos básicos de matemáticas, que en ocasiones no recordamos si estas operaciones no se realizan de una manera habitual.

El realizar un correcto cálculo de dosis es de vital importancia dentro del ámbito de la seguridad del paciente, con el fin de evitar errores que puedan tener consecuencias graves para los pacientes.

 

2. CONCEPTOS BÁSICOS

  • Dosis: cantidad de medicamento que hay que administrar para producir el efecto deseado. Es la cantidad de medicamento a administrar en una sola vez.
    o   Dosis/día: cantidad de medicamento a administrar en un día.
    o   Dosis/ciclo: cantidad de medicamento a administrar durante un ciclo de tratamiento.
    o   Dosis total: cantidad de medicamento a administrar durante un tratamiento completo.

  • Cantidad total de medicamento: cantidad de medicamento que hay que administrar durante un periodo de tiempo o durante un tratamiento completo.

  • Número de dosis: viene determinado por la cantidad total de medicamento y el tamaño de la dosis a administrar, estableciendo el número de administraciones.

  • Tamaño de la dosis: viene determinado por la cantidad de medicamento que hay que administrar y el número de dosis prescrito.

  • Disolución: mezcla homogénea en la que una o más sustancias se disuelven en otra de forma que no es posible diferenciar las partículas de cada sustancia. Se compone de uno o varios solutos y un disolvente.

  • Soluto: sustancia que se disuelve.

  • Disolvente: sustancia en la que se diluye un soluto.

  • Concentración: indica la cantidad de soluto que hay en una disolución o la cantidad de soluto que hay en una determinada cantidad de disolvente.

3. UNIDADES DE MEDIDA

A lo largo de la historia se han utilizado diferentes unidades y sistemas de medida, pero en la actualidad las normas de medición son promulgadas por organizaciones internacionales reconocidas. Así, en la undécima Conferencia Internacional de Pesas y Medidas que tuvo lugar en 1960, fue aprobado el Sistema Internacional de Unidades (SI).

El sistema legal de unidades de medida vigente en España es tal y como establece el artículo segundo de la Ley 3/1985, de 18 de marzo, de Metrología, el Sistema Internacional de Unidades adoptado por la Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM) y sigue vigente en la Unión Europea. El desarrollo de la Ley 3/1985, de 18 de marzo, en lo que a unidades de medida se refiere, se realizó por el Real Decreto 1317/1989, de 27 de octubre, por el que se establecen las Unidades Legales de Medida. Esta disposición fue modificada años después por el Real Decreto 1737/1997 de 20 de noviembre. Ha sufrido diversas modificaciones y actualizaciones con el paso del tiempo, hasta el Real Decreto 2032/2009, de 30 de diciembre.

Sobre los nombres y símbolos de las unidades se establecieron ciertas normas:

  • Los nombres de las unidades se escriben con minúscula.
  • Cada unidad tiene un símbolo y no debe utilizarse otro.
  • Los símbolos se escriben sin punto final.
  • Los símbolos de las unidades cuyo nombre proviene de un nombre propio son mayúsculas; cuando no es así, son minúsculas.


Las formas farmacéuticas sólidas de dosificación (cápsulas, comprimidos…) se miden en peso y las líquidas en volumen. Para realizar estas medidas se utiliza el sistema métrico decimal.

La administración de la dosis precisa, en ocasiones, necesita cambios en la escala de medida, por lo que se deben conocer sus abreviaturas y equivalencias, tanto en las medidas de peso y volumen más utilizadas, como en las medidas de volumen domésticas (ver tabla adjunta).

Las equivalencias son válidas, siempre que el prospecto o el cartonaje del medicamento no especifique una equivalencia diferente.

Los jarabes y soluciones que se administran por vía oral suelen venir acompañados de cucharillas dosificadoras, que pueden llenarse más o menos, por lo que no resultan del todo exactas, pudiendo ser preferible medir su volumen con una jeringa. Si el medicamento no contiene cuchara dosificadora, pueden utilizarse las medidas domésticas planteadas en la siguiente Tabla.

Si la dosis viene definida en gotas, el tamaño puede variar dependiendo de la viscosidad de la solución, del cuentagotas, etc. Si con el medicamento no se proporciona ningún cuentagotas o especifica una equivalencia diferente, se asume la equivalencia planteada en la siguiente tabla.

 

4. CONCENTRACIÓN

La concentración de una disolución es la cantidad de soluto (fármaco) disuelta en una determinada cantidad de disolvente o disolución.

La concentración de un medicamento se puede expresar de diferentes maneras:

  • Masa/Volumen: es la manera más simple de expresar una concentración. Por ejemplo, decir que un medicamento tiene una concentración de 2 mg/ml, es equivalente a decir que en ese medicamento hay 2 mg de fármaco (soluto) por cada ml de volumen de la disolución. Siempre se especifican las unidades de medida utilizadas.

  • Porcentaje (%): expresa la cantidad de soluto (fármaco) que hay en 100 unidades de disolución.
    o   Porcentaje peso en peso: g de soluto/100 g de disolución
    o   Porcentaje peso en volumen: g de soluto/100 ml de disolución
    o   Porcentaje volumen en volumen: ml de soluto/100 ml de disolución
    Siempre que no se especifique, se sobrentiende que se trata de concentración de peso en volumen (g/100 ml).

  • Razón: establece la relación entre la cantidad de soluto que hay en una cantidad determinada de disolución. Puede expresarse como razón entre dos cifras (5:10) o como una fracción (5/10). En caso de expresarlo como fracción, siempre se especifican las unidades de medida utilizadas. Cuando se expresa como razón, si no se especifican las unidades, se sobrentiende que se refiere a g de soluto por ml de volumen.

 

 

5. PROPORCIONES Y REGLAS DE TRES

Para el cálculo de dosis se utiliza fundamentos matemáticos básicos y es que cuando dos razones matemáticas son equivalentes, puede establecerse una proporción o regla de tres.

“Si en una cantidad A de solución hay una cantidad B de soluto, entonces en una cantidad C de la misma solución habrá una cantidad D de soluto”.

Se proponen 3 variables conocidas y una incógnita que hay que averiguar con una proporcionalidad conocida entre dos de los datos.

 

Siendo T (la dosis del contenedor o dosis obtenida), V (el vehículo, forma farmacéutica o cantidad), y D (la dosis deseada).

6. CÁLCULO DE DOSIS SEGÚN EL PESO CORPORAL Y SEGÚN LA SUPERFICIE CORPORAL

A veces se expresan las dosis de fármaco en función del peso del paciente. Se mide de la siguiente manera:

Dosis (mg) = Dosis fármaco (mg/kg) x Peso corporal (kg)

Dosis diaria (mg) = Dosis fármaco (mg/kg) x Peso corporal (kg) x Frecuencia (nº veces/día)

 

Siempre se especifican las unidades de medida. Es importante fijarse en que todos los valores de masa y peso estén en las mismas unidades para que no haya errores.

En caso de expresarse las dosis según el área de superficie corporal, ésta puede obtenerse mediante fórmulas en función del peso y de la talla del paciente (Dubois, Haycock, Boyd…). El área de superficie corporal se expresa en m2.


Dosis (mg)
= dosis/unidad de superficie corporal (mg/m2) x área de superficie corporal (m2)

 

 

7. MOLARIDAD

La molaridad (M) equivale al número de moles de soluto por litro de disolución, por tanto, la molaridad de una solución se calcula dividiendo el número de moles de soluto por el volumen de la disolución en litros.

El mol de un soluto se calcula sumando el peso atómico de los átomos que componen el soluto, los cuales se obtienen en la Tabla Periódica.

 

Puedes consultar también: https://www.salusplay.com/almacen/ebook.pdf

Constantes Vitales y sus Valores

Los signos vitales reflejan funciones esenciales del cuerpo, incluso el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria, la temperatura y la presión arterial. Su proveedor de atención médica puede medir o vigilar sus signos vitales para evaluar su nivel de funcionamiento físico.

Los signos vitales normales cambian con la edad, el sexo, el peso, la capacidad para ejercitarse y la salud general.

Los rangos normales de los signos vitales para un adulto sano promedio mientras está en reposo son:

  • Presión arterial: entre 90/60 mmHg y 120/80 mmHg
  • Respiración: 12 a 18 respiraciones por minuto
  • Pulso: 60 a 100 latidos por minuto
  • Temperatura: 97.7°F a 99.1°F (36.5°C a 37.3°C); promedio de 98.6°F (37ºC)

 

Origen: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002341.htm

Como realizar una Higiene

La higiene corporal incluye el lavado de piel, pelo, boca y dientes, orejas, uñas y zonas genital y anal.

Al realizar la higiene es importante una buena dosis de paciencia y una buena actitud ya que se debe entender que es una situación violenta para la persona.

En personas con reducción de la movilidad y dependiendo del peso y las dificultades  que existan para el traslado al baño, sería conveniente realizar la higiene en cama para evitar así el riesgo de caídas.

En caso de poder realizar el traslado a ducha o bañera:

  • Explicar en todo momento qué se le va a hacer
  • Facilitar y enseñar la correcta utilización de los utensilios de aseo
  • Mantener las condiciones adecuadas (iluminación, limpieza, accesibilidad, comodidad, temperatura, geles neutros, etc.)
  • Mantener su autonomía y ayudar sólo en lo necesario
  • Crear rutinas, de esta forma es más fácil asociar determinados acontecimientos con la llegada del aseo
  • Respetar su intimidad, mantener la puerta del baño o de la habitación cerrada mientras hacemos el procedimiento
  • Utilizar jabón neutro y evitar el uso de alcohol y polvos de talco

Persona mayor dependiente en cama

En caso de ancianos cuya movilidad impide levantarse de la cama, se realizará el baño total en cama. Se tomarán las mismas medidas que en el caso anterior (cerrar ventanas, mantener intimidad...) y en caso de ser continente se le ofrecerá la cuña antes de realizar el proceso.

  • Preparar material: dos palanganas, dos esponjas (una para zona genital y otra para resto de cuerpo), agua, jabón neutro, sábanas, toallas, jarro. Material también  para limpieza bucal.
  • Explicar en todo momento que se va a hacer y como. Es muy importante la comunicación con la persona.
  • Si es necesario, preparar para el cambio de pañal

Origen: https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/vida-saludable/cuidando-al-cuidador/higiene-personal

Como realizar una Cama

Consideraciones antes de empezar

Antes de empezar el procedimiento, es importante preparar el entorno y garantizar unas condiciones adecuadas de higiene, seguridad e intimidad. 

  • Lavarse bien las manos y colocarse guantes desechables. Esto previene la transmisión de microorganismos y protege tanto al profesional como al paciente.
  • Preparar todo el material necesario. Reunir la ropa de cama limpia, los elementos de protección si hacen falta y la bolsa para la ropa sucia. Tener todo a mano evita interrupciones.
  • Informar al paciente sobre lo que se va a hacer. Explicar cada paso genera confianza y permite que el paciente colabore, si su situación lo permite.
  • Cerrar puertas y ventanas. Así se evitan corrientes de aire que puedan incomodar al paciente.
  • Preservar la intimidad. Utilizar biombos o cortinas para proteger al paciente, sobre todo cuando está en una habitación compartida.
  • Separar la cama de la pared y del mobiliario cercano. Esto facilita el acceso a ambos lados y permite trabajar con mayor comodidad.
  • Ajustar la cama. Colocarla en posición horizontal y asegurarse de que el freno esté puesto para evitar movimientos.

Materiales a preparar

Para realizar el cambio, es necesario contar con los siguientes materiales limpios:

  • Sábana bajera
  • Sábana encimera
  • Sábana entremetida (según protocolo o necesidad del paciente)
  • Empapador o hule (es esencial para los pacientes que tienen incontinencia)
  • Manta
  • Colcha (para usuarios en hospitalización)
  • Funda de almohada
  • Protector de almohada
  • Funda de colchón (en caso de que la anterior se haya ensuciado)
  • Guantes desechables
  • Bolsa para ropa sucia

Este procedimiento, por tanto, se utiliza en casos en los que el paciente tiene movilidad reducida o nula, así que es importante seguir cada paso para garantizar su comodidad y mantener unas buenas condiciones de higiene: 

  1. Retirar la sábana: Doblar la sábana hacia el centro de la cama, sin sacudirla. Así se evita la dispersión de microorganismos. No es necesario retirarla del todo en esta fase.
  2. Girar al paciente con cuidado: Sujetar con suavidad por detrás de la rodilla y sobre la cadera. Girar al paciente hacia un lado, manteniéndolo en posición lateral.
  3. Retirar el empapador: Enrollar la sábana bajera, el empapador y la sábana entremetida (si se utiliza) hacia el centro de la cama. Colocar el rollo justo debajo de la espalda del paciente, sin presionar y sin tocar directamente su cuerpo.
  4. Colocar la sábana bajera limpia: Extender la nueva sábana bajera sobre la mitad vacía de la cama. Doblar bien las esquinas con forma de mitra, que consiste en ajustar las esquinas en ángulo recto y doblarlas hacia dentro para que la sábana quede firme y sin arrugas.
  5. Colocar el empapador y la sábana entremetida limpios: Alinearlos correctamente sobre la bajera, cuidando que queden lisos para evitar molestias o arrugas.
  6. Girar al paciente hacia el lado limpio: Cambiarlo de posición, con el mismo gesto suave de antes, hacia el lado ya limpio. Repetir el mismo proceso: retirar la ropa sucia y desenrollar la parte limpia hasta cubrir por completo el colchón.
  7. Retirar la ropa sucia: Guardar toda la ropa retirada en una bolsa para ropa sucia. Cerrar bien la bolsa y retirarla cuanto antes del entorno del paciente.

Origen: https://www.ilerna.es/blog/una-cama-hospitalaria-ocupada

Lavado de Mano y colocación de guantes estériles

La higiene de manos es la medida más efectiva y sencilla para prevenir infecciones relacionadas con la atención sanitaria, ya que la forma más común de transmisión de microorganismos en hospitales es a través del contacto con las manos.

Se realiza de dos formas principales:

  • Lavado con agua y jabón, cuando las manos están visiblemente sucias.

  • Desinfección con solución hidroalcohólica, cuando no hay suciedad visible, siendo esta última más eficaz en la mayoría de situaciones clínicas.

La higiene de manos debe hacerse en momentos clave de la atención al paciente, siguiendo técnica y tiempos adecuados, y cualquier persona en el entorno sanitario (profesionales, pacientes, familiares) debe cumplirla.

El uso de guantes nunca sustituye la higiene de manos y estos deben cambiarse entre pacientes o procedimientos; tras retirarlos siempre hay que higienizar las manos.

Además existe el lavado quirúrgico, un procedimiento más exhaustivo y prolongado (unos 5 minutos) con antisépticos específicos, que se realiza antes de intervenciones para reducir al máximo la flora microbiana.

Origen: https://www.salusplay.com/apuntes/cuidados-medico-quirurgicos/tema-4-higiene-de-manos

Oxigenoterápia

La oxigenoterapia es el tratamiento básico para la insuficiencia respiratoria aguda o crónica destinado a corregir la hipoxia aportando aire con mayor concentración de oxígeno que el aire ambiental (21%), aumentando así la PaO₂ en sangre. Debe prescribirse y supervisarse por personal sanitario, ajustando la dosis al objetivo clínico mínimo necesario.

Indicaciones principales:

  • Hipoxia tisular debida a enfermedades respiratorias, cardiacas o situaciones críticas.

  • Pacientes en situación aguda grave (shock, paro cardiorrespiratorio).

  • Ajustes cuidadosos en enfermedades crónicas para evitar retención de CO₂.

Complicaciones posibles:

  • Irritación o sequedad de mucosas, úlceras por presión por mal ajuste de dispositivos.

  • Retención de CO₂ en pacientes con hipercapnia previa.

  • Depresión respiratoria si se administra excesivo oxígeno.

Equipos y dispositivos:

  • Bajo flujo: cánulas nasales, mascarillas simples o con reservorio (según necesidades de concentración).

  • Alto flujo: mascarillas tipo Venturi, cánulas nasales de alto flujo y otros sistemas que aseguran una FiO₂ más estable y mayor flujo de oxígeno.

Control y cuidados:

  • Monitorizar la saturación de oxígeno con pulsioximetría.

  • Cuidado continuo del ajuste de dispositivos y estado de las mucosas.

  • Ajuste de flujo y concentración según evolución clínica.

Origen: https://www.salusplay.com/apuntes/cuidados-intensivos-uci/tema-3-oxigenoterapia

RCP

 

Reanimación cardiopulmonar (RCP)
 
Cómo detectar la parada cardiorespiratoria y qué debes hacer.
 
Cuando tras un accidente en el hogar, y aunque no sepas la causa, veas que una persona está inconsciente y no respira espontáneamente, debes iniciar rápidamente las maniobras de "reanimación cardiopulmonar"
 
Asegura el lugar de los hechos Elimina los peligros que amenacen tu seguridad, la del paciente o la de las personas que ahí se encuentren.
 
Comprueba el estado de consciencia de la víctima. Arrodíllate a la altura de los hombros de la víctima y sacúdelos con suavidad.
Acércate a su cara y pregúntale en voz alta si se encuentra bien:
Si responde: deja a la víctima en la posición en que se encuentra y pasa a realizar una valoración secundaria, poniendo solución a los problemas que vayas detectando.
Si no responde:
 
Pide ayuda sin abandonar a la víctima y colócale en posición de reanimación. Boca arriba con brazos y piernas alineados sobre una superficie rígida y con el tórax al descubierto.
 
Abre la vía aérea.Coloca una mano sobre la frente y con la otra tira del mentón hacia arriba, para evitar que la lengua impida el paso del aire a los pulmones.

Comprueba si la víctima respira normalmente manteniendo la vía aérea abierta(ver, oír, sentir durante no más de 10 seg.)
 
Si la víctima respira normalmente:
- Colócala en posición lateral de seguridad (PLS).
- Llama al 112 o busca ayuda.
- Comprueba periódicamente que sigue respirando.
 
Si la víctima no respira normalmente:
 
Pide ayuda, llama al 112 o pide a alguien que lo haga e inicia 30 compresiones torácicas en el centro del pecho.
 
Realiza 2 insuflaciones con la vía aérea abierta (frente-mentón) y la nariz tapada. Si el aire no pasa en la primera insuflación, asegúrate de estar haciendo bien la maniobra frentementón y realiza la segunda insuflación, entre o no entre aire.
 
Alterna compresiones - insuflaciones en una secuencia 30:2 (30 compresiones y 2 insuflaciones) a un ritmo de 100 compresiones por minuto.
 
No interrumpas hasta que la víctima inicie respiración espontánea, te agotes o llegue ayuda especializada.

Origen: https://www.cruzroja.es/prevencion/hogar_09.html